MENTE BRILLANTE
Una mente brillante cuenta la historia de su gran batalla: por un lado, el conmovedor intento de sobrepasar los límites de la propia mente para dejarle algo fundamental a la humanidad, y, por el otro, la esperanza de no perder la cabeza en el proceso. Sí, esa es una de las grandes virtudes de esta extraordinaria película: que se centra por completo en la búsqueda de ese hombre atormentado, John Forbes Nash Jr., y logra descender hasta el fondo de su personalidad con compasión y respeto, y sin la menor intención de hacer de su drama un espectáculo. No, no se trata de llorar o de reírse. Se trata de reconocer, en los fantasmas de una mente brillante, lo fácil que es quedarse atrapado en las propias ficciones.
En adelante, Nash vive una batalla con sus propias voces, con sus deseos y con el mundo. Lucha hasta encontrar un punto de equilibrio, que le permite relacionarse con las nuevas generaciones de Princeton como tutor, con su esposa, su hijo, pero sobretodo, alcanzar el más alto reconocimiento, el Premio Nobel
En Una mente Maravillosa, podemos encontrar puntos clave que dejan entre ver el desarrollo psicológico del protagonista y el resto del personaje. Esto nos permite ver no sólo la totalidad de la crisis, sino las dimensiones de la enfermedad.
En el film se pueden reconocer dos tipos de contextos que brindan de estructura y soporte cada acontecimiento. El primero de ellos es el contexto general en el que se desarrolla el relato; el segundo es individual de cada uno de los personajes (según Juan Casassus).

